Qué vino poner con el pollo, el pato y el pavo
Con el pollo, el pato o el pavo no hace falta complicarse con el vino. Hay una idea que sirve casi siempre. El vino tiene que acompañar al plato, no taparlo. Si el plato es suave, vino ligero. Si es potente, un vino con más cuerpo.
A partir de ahí, lo demás es probar. Te dejamos lo que suele funcionar con nuestras aves y alguna pista para cuando el plato lleva salsa.
Mira primero cuánto pesa el plato
Un pollo asado de los de casa, con la piel dorada y poco más, es un plato suave. Le va bien un blanco fresco, tipo Sauvignon Blanc, que no se coma el sabor del pollo. Si lo haces con romero, un Chardonnay, que es más redondo, también encaja. Con un pollo certificado entero y un blanco frío tienes la comida del domingo resuelta.
El pato es otra cosa. Tiene más grasa y más sabor, y pide un tinto con estructura, como un Cabernet Sauvignon, o un Pinot Noir si lo quieres más ligero y afrutado. Si es pato a la naranja, la salsa cambia las cosas. Con tanto cítrico, un blanco con buena acidez, como un Riesling, puede quedar mejor que el tinto. Prueba las dos opciones y quédate con la que más te guste. Para empezar, el pato azulón.
El pavo relleno, con un vino aromático
El pavo relleno junta muchos sabores en el mismo plato. La carne, el relleno y a veces fruta seca. Un Gewürztraminer, que es aromático y algo dulce, suele casar bien con todo eso. Si aún no tienes el pavo, aquí está nuestro pavo fresco.
Fíjate en la salsa
Muchas veces manda más la salsa que el ave. Que el plato sea dulce, salado, ácido o amargo cambia mucho el vino que le va. Puedes buscar un vino que se parezca al plato o uno que le lleve la contraria para equilibrarlo.
Y no hay reglas fijas. Si un día pruebas otro vino y te gusta más, ese es el bueno.
Compartir este contenido